Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

En este espacio tendrán cabida todos los relatos que nos inspire nuestra serie favorita. Fan-fics, relatos cortos e incluso poesía.
Avatar de Usuario
mica
Hace "buenas migas" con Sátur
Mensajes: 1117
Registrado: Dom Mar 27, 2011 9:28 pm
Sexo: Chica
Ubicación: Al sur de la Villa

Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor mica » Jue Abr 21, 2011 2:06 pm

En fin, no sé por donde empezar, pero como tengo por ahí una historia inacabada y que no sé cuando la continuaré :? , me gustaría dejaros, mientras tanto esos desvaríos románticos que un día surgieron debido a comentarios, sugerencias, y como el propio título del post indica "idas de olla" de la moi y sus compis foreras.

Comenzaré por dejaros el último que escribí, pero como quiero dedicárselo muy especialmente a mi querida VIVI, tendrá el dudoso honor de ser el primero, ainsssssss ya sabeis benevolencia ante todo que una hace lo que puede o lo que da de sí ;)

“Las heridas que no duelen” :P

Imagen

Margarita daba vueltas por la habitación sin saber muy bien como sentirse. Estaba nerviosa, inquieta y atenta a cualquier ruido que pudiera producirse en la casa. No era la primera vez que se sentía así, pero no lograba acostumbrarse a esta nueva situación. La relación con Gonzalo seguía adelante, incluso después de saber que, realmente, era él quien se ocultaba tras Águila Roja. Habían hablado de ello, y aunque al principio no fue fácil asimilarlo, la joven, en seguida comprendió, que por la seguridad de su sobrino y la suya propia, tendría que callar ese secreto y contribuir a salvaguardarlo a cualquier precio. No solamente era la vida de Alonso la que estaba en juego, sino también, la de todos aquellos que les rodeaban, sus amigos. Aún no habían hecho pública su relación, así que ante los demás, ella seguía siendo su cuñada y, aparentemente, nada más allá de una buena relación familiar era lo que les unía. La joven se frotó las manos haciendo plausible la preocupación que la embargaba. “Esta noche está tardando más de lo normal en volver” pensó intranquila. Se había prometido a sí misma, incluso le había asegurado a Gonzalo, que el hecho de que conociera su secreto, no iba a cambiar su manera de actuar o de sentir. Sin embargo, cada día que pasaba, se daba cuenta de que eso, no era tan fácil como en un principio había pensado, que todo había cambiado y que no podía evitar sufrir por su ausencia, temiendo que, en cualquier momento, esa ausencia se tornara eterna.

Para intentar alejar de ella los malos augurios, decidió bajar a ver a Alonso. El niño hacía rato que dormía, pero cada noche, el solo hecho de contemplar su tranquilo sueño, conseguía devolverle la calma que, por momentos, se le escapaba. Con la seguridad de tener un objetivo en mente que le hiciera olvidar sus temores, Margarita se dirigió al cuarto del niño, abrió la puerta despacio y se quedó observando a su sobrino. El zagal estaba profundamente dormido, ajeno a todo cuando pasaba a su alrededor, descasando la inquietud juvenil que lo hacía caer rendido en el jergón cada noche. Con sumo cuidado, se acercó a Alonso y lo arropó, depositando, después, un tierno beso sobre su frente, hecho que hizo que el niño esbozara una sonrisa. Ella le devolvió el gesto y le acarició, casi sin tocarle, el cabello. Suspiró hondo y se enjugó unas lágrimas que tímidamente habían asomado por sus ojos debido a la emotividad del momento.

Al salir del cuarto de su sobrino se encontró con Sátur. La joven se alegró al ver que ya estaban en casa, pero al momento, la expresión de su rostro cambió, al comprobar que Gonzalo no estaba en la estancia. Iba a preguntar, cuando se fijó que el hombrecillo estaba afanado por recopilar lo que parecían unas vendas, estaba depositándolas junto a un cubo que había llenado con agua.

- ¡Satur! ¿y Gonzalo? – preguntó directamente acercándose a él.

- ¡Por los clavos de Cristo, señora! – exclamó éste, al verse sorprendido – ¡No me haga esto por Dios! que en una de estas acabo en el sitio.

- ¿Dónde está Gonzalo? – insistió, visiblemente preocupada al ver que el criado intentaba esquivar la pregunta.

- Si yo creía que estaba usted en el quinto sueño... – continuó, sin hacerle caso.

- ¡Sátur! – le reclamó, al ver que no contestaba.

- ¡Ah el amo!... bueno pues... ahora viene – contestó, evadiendo la mirada de la joven, mientras seguía rasgando unos trapos – no se preocupe señora, que ya estamos acostumbrados – le explicó tratando de quitarle importancia al hecho – unos remiendos, un poco agua y listo.

- Satur, me estás asustando. ¿Donde está Gonzalo? – insistió, cogiendo uno de los trapos y mostrándoselo para llamar su atención.

Sin saber qué hacer ni qué decir, Sátur le indicó, levantando la mano, que Gonzalo estaba en la buhardilla. La joven siguió el gesto con la mirada y cuando el criado se disponía a marcharse, ella lo detuvo.

- ¡Yo me encargo! – le dijo, mostrándose firmemente decidida.

- Pero Señora, usted no sabe como... – trató de protestar, sabía que su amo no quería preocuparla, y precisamente, éste le había advertido que tuviera cuidado.

- Pues dime qué tengo que hacer – le pidió la joven – tengo que comprobar que se encuentra bien, por favor – le suplicó desesperada.

Saturno no pudo negarse a la desesperada petición de la muchacha, sabía que le caería una buena bronca, pero estaba dispuesto a correr el riesgo, no podía perder más tiempo y el encuentro con la joven ya lo había hecho perder demasiado.

- Esta bien, acompáñeme – añadió resignado.

La joven lo siguió hasta la habitación de Gonzalo. Sabía que a través del cuarto de su cuñado se accedía a la guarida. Él mismo se lo había confirmado, pero hasta el día de hoy no se había atrevido a acceder a ella, tampoco él se la había mostrado. Ya que, habían decidido mantener los dos mundos separados todo lo que fuera posible. Margarita respiró profundamente, sabía que al maestro no le iba a gustar verla aparecer, pero no le importaba, necesitaba comprobar que se encontraba bien, así que, se mostró firmemente decidida a seguir las instrucciones de Sátur, cuando éste le indicó que debía subir por la escalera. Fue un poco complicado el ascenso, debido sobre todo, a la falda, que le impedía buscar lo peldaños con seguridad. Una vez arriba, Sátur le dio las vendas y el agua. Después, Margarita le indicó, mediante gestos, que no dijera nada y que se marchase.

La costurera estaba nerviosa, la buhardilla estaba en penumbras y no se vía a Gonzalo por ningún lado. Avanzó, tratando así de ver algo más, pero el crujido del suelo bajo sus pies la paralizó. - ¡Sátur! Ya era hora - se escuchó. Margarita giró la cabeza al instante. La voz de Gonzalo sonaba débil y cansada, pero el solo hecho de oírle había renovado sus fuerzas, así que tragó saliva y se dirigió hacia el lugar del que provenía su voz. Tras dar unos pasos pudo ver a Gonzalo de espaldas a ella. Aunque su primer objetivo era comprobar que su cuñado estaba bien, no pudo evitar fijarse en la cantidad de artilugios, armas y rarísimos objetos que decoraban aquel sitio. El lugar le resultaba sobrecogedor, parecía increíble que una persona como Gonzalo viviera una doble vida, llena de violencia, donde sobrevivir era la única opción. A pesar de saber quién era él, todavía no acababa de imaginárselo como Águila Roja. Y sin embargo allí estaba, aún con el traje de héroe puesto, la capa desechada sobre el respaldo de una silla y el arma que lo hacía invencible reposando envainada sobre la mesa.

- ¡Soy yo! – consiguió decir la joven, temerosa de acercarse a él.

Gonzalo se giró bruscamente, sorprendido por la voz femenina a su espalda. - ¿Margarita? – preguntó asombrado, a la vez que trataba de contener el gesto de dolor que, el movimiento rápido de su cuerpo, le había provocado. - ¿Qué haces aquí? – inquirió adolorido, mientras cerraba el chaleco con su brazo izquierdo.

Margarita dejó el cubo en el suelo y soltó las vendas para correr hacia él preocupada por el aspecto que presentaba. – No… - comenzó a decir mientras observaba la herida - no importa lo que hago aquí – añadió en un suspiro, preocupada por lo que veía, a la vez que intentaba examinarlo. - ¡Déjame ver! – le ordenó finalmente, al ver que Gonzalo seguía impasible y no le daba acceso a la herida, evitando que ella le abriera el chaleco.

- No es nada, ¿dónde está Satur? – volvió a insistirle, a pesar de los esfuerzos de la muchacha.

- ¡No seas crío, Gonzalo! – Exclamó airada - por favor, esto no es ningún juego – le suplicó tratando de que él comprendiera.

Gonzalo entendió lo absurdo de su actitud y cedió. Le dolía demasiado el costado y necesitaba lavar la herida para que no se le infestase. - Está bien, ayúdame por favor –rogó a la joven, para que lo ayudara a quitarse el chaleco.

Tratando de no hacerle daño, Margarita le sacó el chaleco por el brazo derecho. Mientras tanto, el maestro intentaba aguantar el dolor que el giro del torso le provocaba. Después, se lo sacó por el brazo izquierdo, dejando libre de la prenda la camisa negra. Desde luego, el cuero del chaleco estaba roto y parecía que la camisa estaba rasgada, pero debido al color de la prenda y a lo amplia que le estaba, a simple vista no se apreciaba corte alguno en ella. La joven no se atrevía a tocarlo por si le hacía daño. Gonzalo pasó el brazo derecho por el hombro de Margarita para apoyarse en ella. – Allí – le indicó, señalando una especie de tabla que se elevaba unos centímetros del suelo – vamos.

La joven lo ayudó a llegar hasta la madera y él se tendió sobre ella. El dolor era insoportable, y sabía que estaba perdiendo demasiada sangre, podía notar un zumbido en la cabeza que le estaba haciendo perder paulatinamente la consciencia.

- ¡Gonzalo! ¡Gonzalo! – le llamó alarmada. El maestro había comenzado a sudar y su rostro se estaba cambiando de color, palideciendo por momentos. La joven no sabía qué hacer, pero debía quitarle la camisa para tratar de ver el alcance de la herida o de las heridas. Él trató de evitar que le desvistiera, pero ella insistió – ¡te quieres estar quieto y dejarme! – le espetó furiosa – creo que a estas alturas, ya he visto todo lo que se puede ver – añadió irónica, tratando de que él se relajara. Gonzalo sonrió y la dejó hacer, mientras trataba seguir consciente. Margarita le sacó la camisa de los pantalones y con sumo cuidado, consiguió sacar un brazo y luego el otro, para finalmente quitársela del todo.

El gesto de la joven cambió al observar la herida del costado, parecía bastante profunda y sangraba copiosamente. El torso musculado y perfecto de Gonzalo tenía unos cuantos rasguños más, producidos aquella misma noche. Sin perder tiempo, tomó el cubo con agua y mojó uno de los pedazos de tela en él para poder lavar la herida. Aunque la costurera se manejaba con mucho cuidado, cada vez que tocaba la herida, el maestro no podía evitar apretar los dientes por el dolor que eso le producía. Parecía que de un momento a otro podía desmayarse, así que, antes de perder la consciencia, le indicó que cogiera uno de los tarros que había sobre la mesa, el de color negro, y que le aplicara sobre la herida, una vez limpia, un poco del ungüento que contenía.

Margarita no tenía tiempo para pensar, y se limitó a obedecer las indicaciones que recibía. Las manos le temblaban, pero a pesar de lo impresionada que estaba, se concentró en la tarea que tenía por delante, y tras ponerle esa extraña mezcla que tan mal olía, le vendó. Antes de que terminara de hacerlo, Gonzalo perdió el sentido. Al principio ella se alarmó, pero luego, al ver que su respiración se regulaba, se tranquilizó un poco, pensando que así, no sentiría tanto dolor y podría terminar de curarlo.

Después de terminar de vendarle, le fue lavando el resto de las heridas. Poco a poco, fue pasando un trapo mojado por todos y cada uno de los arañazos que cubrían su piel. Eran cortes sin importancia, poco profundos, no como el del costado, que era el que más le preocupaba. La labor le llevó bastante tiempo, ya que se afanó por limpiar cuidadosamente su torso hasta dejarlo limpio de las huellas de la lucha nocturna. Cuando hubo terminado, se fijó más detenidamente en él, sobre todo en su rostro. Parecía plácidamente dormido, derrotado por el dolor y el cansancio. Le puso la mano en la frente, y comprobó aliviada que no estaba excesivamente caliente. Sin apartar la vista de él, trató de reflexionar sobre la gravedad de la situación y todo lo que había pasado. “¿Y si no despierta?” pensó alarmada, “¡No, no! ¡Tiene que despertar!”, se reprendió mientras apretaba los labios tratando de encontrar el valor que por momentos la abandonaba.

Intentando calmar su angustia, le acarició delicadamente el rostro, pasando la mano por su mejilla y tocando sus labios – te quiero Gonzalo – le susurró tiernamente – te quiero y no puedo perderte – añadió con tristeza.

- Y no me perderás – contestó él abriendo los ojos.

- ¡Gonzalo! – exclamó sorprendida. La joven no esperaba que se despertase tan pronto, pero ahí estaba, mirándola a los ojos, con esa mirada que le traspasaba el alma y que la dejaba sin respiración.

- ¡Gracias! – añadió con una sonrisa.

- Tuve miedo – dijo la joven con voz temblorosa - por un momento pensé...

- Shsss... – le interrumpió, poniendo un dedo en sus labios – estoy bien – continuó, a la vez que trataba de incorporarse.

- ¿Pero qué haces? – le inquirió Margarita, visiblemente enfadada.

- Tranquila, estoy bien, ayúdame –.

La joven cedió, aunque sin ocultar el gesto de disgusto que le provocaba la tozudez de Gonzalo al insistir en levantarse.

Has hecho un gran trabajo – le dijo, esbozando una sonrisa satisfecha, a la vez que acariciaba con una mano la venda que cubría la herida. Gonzalo quería que ella se sintiera mejor, ya que aún seguía visiblemente preocupada por él, así que trataba de quitarle importancia a la situación. – Creo que recuperaré las fuerzas si descanso sobre una cama ¿no crees?

Margarita le observaba incrédula, no sabía si se estaba burlando de ella o le estaba hablando en serio. – No tiene gracia, me has dado un buen susto, y ahora actúas como si no hubiera pasado nada– le respondió finalmente. Estaba a punto de echarse a llorar y no quería hacerlo delante de él. No estaba dispuesta a mostrarse vulnerable y débil en su presencia. Pero toda la preocupación y la angustia que había ido relegando a un segundo plano mientras le curaba, pugnaban por salir, por liberarse y estallar. Al verse incapaz de aguantarle la mirada se giró y le dio la espalda, apretando los puños de pura rabia. – ¡Y no olvides cambiarte de pantalones antes de bajar! – le gruñó sin mirarle, antes de echar a andar.

- ¡Margarita, espera! – exclamó Gonzalo, mientras se acercaba a ella y le tomaba el brazo. – Espera, sé que no es fácil, pero no te vayas así, por favor – le rogó, bajando el tono de voz, intentando por todos los medios que le escuchara – no quiero preocuparte, esto también es nuevo para mí y no sé cómo enfrentarlo – siguió hablando, mientras delicadamente le soltaba el brazo. Con ese gesto, quería darle la libertad de elegir, de que se marchara o de que se quedara.

Ella entendió y se volvió. Sus ojos, tristes y brillantes, no se atrevían a mirarle y mantuvo la cabeza agachada, con la mirada perdida y los ojos inundados por unas lágrimas que trataba de contener. Pero la presencia tan cercana del hombre al que tanto amaba, y el tono cálido y profundo de su voz, hicieron que poco a poco su mirada buscase la de él, para encontrarse con el amor del maestro y la preocupación del héroe. – Lo sé... es que tuve tanto miedo de perderte que yo...

Gonzalo la abrazó antes de que pudiera seguir hablando. El roce del cuerpo de su cuñada, le hizo emitir un gruñido debido al dolor que sentía por la herida, entonces la joven trató de retirarse por temor a dañarlo – no, tranquila, estoy bien – trató de tranquilizarla, mientras evitaba que se separa de él. Era más la necesidad que el maestro tenía por sentir la calidez del cuerpo femenino, que el dolor físico que le producía la herida del costado.

Tras unos instantes en que se olvidaron de todo, mientras estaban uno en los brazos del otro. El maestro se cambió de pantalones y se puso una camisa. Antes de bajar al cuarto de Gonzalo, Margarita fue a buscar a Sátur, sabía que él había estado pendiente de ellos todo el tiempo, y a buen seguro, estaría esperando noticias. Tal y como había pensado, Saturno se hallaba en la sala, no dejaba de moverse de un lado a otro visiblemente preocupado. Se acercó y le explicó el estado en que se encontraba su cuñado y que necesitaba su ayuda. El escudero acudió raudo y veloz para ayudar a su amo, después, una vez en la habitación, les dejó a solas y se despidió guiñando un ojo al maestro “creo que de esta me he librado” pensó aliviado, mientras cerraba la puerta tras él.

Una vez a solas, el maestro se recostó en la cama, el esfuerzo realizado había sido excesivo y se sentía débil y cansado. – Ahora descansa – le pidió Margarita – procuraré que mañana, cuando Alonso se levante no te moleste, y así podrás recuperarte.

- Ven aquí – le ordenó, sin dejar de mirarla.

- Sí, dime ¿qué necesitas? – le preguntó solícita, a la vez que se acercaba y trataba de acomodar los almohadones.

- A tí – respondió en apenas un susurro sin apartar la vista de ella.

La muchacha dejó lo que estaba haciendo, la respuesta la había pillado por sorpresa y se ruborizó al instante. No sabía ni qué decir ni cómo reaccionar. Gonzalo siempre la desarmaba, la tomaba por sorpresa y este era uno de esos momentos en los que el corazón se le paralizaba. – No creo que estés en condiciones de... en fin...- consiguió decir, tratando de regañarlo por su actitud.

- No, ni siquiera Águila Roja sería capaz de una proeza así, en estas condiciones – manifestó divertido el maestro, al verla tan preocupada. – Sólo quiero sentirte cerca, ven aquí. – le pidió de nuevo, mientras se movía, son dificultad, para hacerle un hueco a su lado.

- Pero tu herida..., no quiero hacerte daño – volvió a decirle ella, visiblemente inquieta mientras pasaba su mano por el vendaje sin apenas tocarlo.

- Las heridas del cuerpo no duelen cuando estás conmigo – le aclaró con un tono de ternura en la voz, tratando de que ella se sintiera mejor.

Margarita, aún indecisa, pero conmovida por las palabras y los gestos de su cuñado accedió. Terminó de acomodar los cojines, y cuando él estuvo más cómodo, se situó a su lado. La joven estaba ligeramente más incorporada que él y le miraba embelesada, “está vivo y a mi lado”, pensó. Gonzalo la observaba, impaciente, expectante, llamándola en silencio con los ojos. Ella comenzó a acariciarle el rostro, desde que le había contemplado tendido, inconsciente, momentos antes, había frenado sus impulsos de acariciar sus labios, de sentir su sabor, y ahora, con la calma que se reflejaba en su rostro, necesitaba hacerlo. Lentamente se fue inclinando sobre él, el corazón se le aceleraba por momentos mientras lo hacía, acercó su boca a la de su amado y comenzó a besarlo lentamente, cerrando los ojos. El beso fue correspondido y ambos se entregaron a las sensaciones que comenzaron a despertar en sus cuerpos. La entrega de sus labios fue lenta, pausada y duradera. De la delicadeza y sutileza de los primeros momentos, fueron pasando a la desesperación y la impaciencia de la pasión. Sólo los gestos de dolor ahogados del maestro, consiguieron devolverles a la realidad, haciendo que los jóvenes, muy a su pesar, se separasen.

Vaya, sólo tú, eres capaz de hacer posible lo imposible – consiguió decir Gonzalo, mientras trataba de recuperar el ritmo de la respiración.

Margarita no dijo nada, trató de esconder su acalorado rostro, evadiendo la mirada picarona de su cuñado. Estaba segura de que Gonzalo bromeaba para hacerla sentir mejor, pero había sido una inconsciente al provocar aquella situación. Lo cierto era que ambos, por un momento, se habían olvidado del estado del héroe, y les había dominado la necesidad imperiosa de sentirse cerca. – Lo siento – añadió la joven, sintiéndose avergonzada por su impetuosa actitud.

- Tranquila, no pasa nada – le susurró, a la vez que la acariciaba la mejilla.

Ambos se acomodaron y trataron de pasar la noche, disfrutando solo, de la seguridad que les daba, al sentir que el ser amado velaba su sueño. Tardaron en quedarse dormidos, pero finalmente el sueño les venció. El primero en quedarse dormido fue Gonzalo, vencido por el cansancio y el agotamiento. Después, al ver que el maestro lograba conciliar el sueño, Margarita también se dejó vencer por Morfeo, entregándose a su cálido y reparador abrazo.

.... FIN ....
Imagen

Avatar de Usuario
Bibitt
Almidonadora de la capa y del embozo
Mensajes: 3926
Registrado: Dom Mar 27, 2011 8:25 pm
Sexo: Chica
Ubicación: En el kamastroking del amitto ¡of course y de ahí no me saca nadie!

Re: Mis idas de "olla" o desvarí­os... a saber ;-)

Mensajepor Bibitt » Sab Abr 23, 2011 9:17 pm

¿Se puede comentar? :lol: aiiinnnsssssss, es que me gusta tanto esta ida de olla, este desvaríooo con el amo puposo...que alegría volver a leerlo, con esa elegancia que tienes joíaaaa...a ver si te animas y nos terminas también esa que dejaste inconclusa... :roll:
Imagen

Avatar de Usuario
astrako72
Nuevo usuario
Mensajes: 34
Registrado: Vie Abr 15, 2011 5:18 pm

Re: Mis idas de "olla" o desvarí­os... a saber ;-)

Mensajepor astrako72 » Dom Abr 24, 2011 5:29 pm

Yo quiero más idas de olla porque me encantan... y de aquí a septiembre....¡anda que no queda ná! :?
Mica continúa,por favor, porque escribes muy bien.... ;)
Imagen

Avatar de Usuario
moli
Welcome to San Felipe
Mensajes: 155
Registrado: Dom Abr 17, 2011 12:16 pm
Sexo: Chica
Ubicación: Entre Pinto y Valdemoro

Re: Mis idas de "olla" o desvarí­os... a saber ;-)

Mensajepor moli » Dom Abr 24, 2011 8:54 pm

Mica, jademialmaaaaaaaaa 2hx64b6 , pero este desvario es todo un gusto, y yo sin saber que andaba esto por ahi... con el estilazo que te gastas y el tazto, y ese amo puposo hry48z , como lo denomina Bibitt, ains, me muerooooooooooooo jh81e1 y...¿he oido que aún tienes algo inconcluso por ahi???? lo quierooooooooooooooooooooooooo rc31qw rc31qw rc31qw
Imagen

Avatar de Usuario
Sherezade
Welcome to San Felipe
Mensajes: 311
Registrado: Lun Abr 18, 2011 8:22 am

Re: Mis idas de "olla" o desvarí­os... a saber ;-)

Mensajepor Sherezade » Mié Abr 27, 2011 7:20 pm

Ainssss.... que no recordaba yo ese amott puposo hry48z
Gracias, corazón por abrir tus desvarios con este que aunque le dedicas a Vivimott, me parece que somos varias las que nos adjudicamos? :P :lol: Sé que vivimott comparte... wj8mpx

Avatar de Usuario
Bibitt
Almidonadora de la capa y del embozo
Mensajes: 3926
Registrado: Dom Mar 27, 2011 8:25 pm
Sexo: Chica
Ubicación: En el kamastroking del amitto ¡of course y de ahí no me saca nadie!

Re: Mis idas de "olla" o desvarí­os... a saber ;-)

Mensajepor Bibitt » Mié Abr 27, 2011 7:48 pm

Imagen

Avatar de Usuario
Sherezade
Welcome to San Felipe
Mensajes: 311
Registrado: Lun Abr 18, 2011 8:22 am

Re: Mis idas de "olla" o desvarí­os... a saber ;-)

Mensajepor Sherezade » Jue Abr 28, 2011 9:20 pm


Avatar de Usuario
Arya
Suple a Inés en la taberna de Cipri
Mensajes: 1534
Registrado: Dom Mar 27, 2011 8:52 pm
Sexo: Chica
Ubicación: Mottland

Re: Mis idas de "olla" o desvarí­os... a saber ;-)

Mensajepor Arya » Vie Abr 29, 2011 8:55 am

Imagen

Avatar de Usuario
Aylynt
Mesa camilla con Cata y Margarita
Mensajes: 2360
Registrado: Dom Mar 27, 2011 8:28 pm
Ubicación: Marquesado de Mottignac

Re: Mis idas de "olla" o desvarí­os... a saber ;-)

Mensajepor Aylynt » Sab May 14, 2011 7:56 pm

Imagen

Avatar de Usuario
Bibitt
Almidonadora de la capa y del embozo
Mensajes: 3926
Registrado: Dom Mar 27, 2011 8:25 pm
Sexo: Chica
Ubicación: En el kamastroking del amitto ¡of course y de ahí no me saca nadie!

Re: Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor Bibitt » Lun Feb 13, 2012 7:48 pm

A ver, esta es una llamada para Mica, Imagen Imagen Imagen Imagen para que ponga todos los desvaríos que tiene guardados en su pc, porque aquí solo hay uno y ella escribió más que yo me acuerde... Imagen Imagen Imagen incluso tiene sin terminar uno...

es que con la sequía me estoy releyendo todos los relatos y tenía que empezar por aquí, así que también aprovecho y animo a todas nuestras escritoras a escribir de nuevo para tener saciada nuestra ansia hasta la próxima temporada Imagen
Imagen

Aledis
Almidonadora de la capa y del embozo
Mensajes: 3513
Registrado: Jue Mar 31, 2011 8:56 pm
Ubicación: Mottrose Place

Re: Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor Aledis » Lun Feb 13, 2012 8:24 pm


Avatar de Usuario
Arya
Suple a Inés en la taberna de Cipri
Mensajes: 1534
Registrado: Dom Mar 27, 2011 8:52 pm
Sexo: Chica
Ubicación: Mottland

Re: Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor Arya » Mar Feb 14, 2012 10:36 am

Imagen

Avatar de Usuario
bgots
Vecino de los Montalvo
Mensajes: 581
Registrado: Sab Oct 15, 2011 11:39 am
Sexo: Chica
Ubicación: de paso por casa de Monseñor Adriá

Re: Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor bgots » Mié Feb 29, 2012 6:47 pm

pues me acabo de leer el relato de Mica y casi me caigo de la silla...ImagenImagen.... mother mine, si creo q yo también me he puesto roja de imaginarme las escenas....Imagen.... me uno al llamamiento para animar a Mica a continuar con su relato y traernos los q tiene por ahi guardados, pillina... Imagen Imagen Imagen
ImagenImagen

Avatar de Usuario
Sherezade
Welcome to San Felipe
Mensajes: 311
Registrado: Lun Abr 18, 2011 8:22 am

Re: Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor Sherezade » Mar May 01, 2012 8:45 pm

¿Todavía no habéis convencido a Mic para que cuelgue todo lo que tiene escondido en el pc? Imagen

¡Me uno al llamamiento! será posible!!

Avatar de Usuario
Bibitt
Almidonadora de la capa y del embozo
Mensajes: 3926
Registrado: Dom Mar 27, 2011 8:25 pm
Sexo: Chica
Ubicación: En el kamastroking del amitto ¡of course y de ahí no me saca nadie!

Re: Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor Bibitt » Mar May 01, 2012 9:30 pm

Imagen

Avatar de Usuario
Sherezade
Welcome to San Felipe
Mensajes: 311
Registrado: Lun Abr 18, 2011 8:22 am

Re: Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor Sherezade » Mar May 01, 2012 9:37 pm


Avatar de Usuario
Bibitt
Almidonadora de la capa y del embozo
Mensajes: 3926
Registrado: Dom Mar 27, 2011 8:25 pm
Sexo: Chica
Ubicación: En el kamastroking del amitto ¡of course y de ahí no me saca nadie!

Re: Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor Bibitt » Mié May 02, 2012 11:13 am

Imagen

Avatar de Usuario
Sherezade
Welcome to San Felipe
Mensajes: 311
Registrado: Lun Abr 18, 2011 8:22 am

Re: Mis idas de "olla" o desvaríos... a saber ;-)

Mensajepor Sherezade » Mié May 02, 2012 2:35 pm

Me? Mi no hablar su idioma.... ¿quién es usted? ¿Qué hago yo aquí? ¿De qué me habla? .. Imagen Pero si hay plan B, pido clemencia... Imagen


Volver a “Relatos y sueños Fans-aguileros”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado